Las toallitas húmedas en el inodoro

¿Te has preguntado alguna vez si deberías tirar las toallitas húmedas al inodoro? Si lo has hecho, no te preocupes, la información no siempre llega a todo el mundo y nosotros estamos aquí para ayudar. Así que, aunque a continuación te explicaremos por qué, ya te adelantamos un hecho indiscutible: las toallitas húmedas no se tiran al inodoro.

Y es que el inodoro no es una papelera, por el mismo motivo por el que no tiramos objetos, envases o cualquier otro tipo de residuos del hogar, no podemos tirar toallitas húmedas: el váter o WC está diseñado para absorber únicamente el papel higiénico por un motivo principal: su composición.

Como ya sabrás, cualquier tipo de papel (menos el papel de aluminio o el de lija, que no son en realidad papel) provienen de los árboles, más concretamente de un material que se llama celulosa. Pero hay muchos tipos de celulosa según la finalidad que le queramos dar al papel. Uno de estos tipos de celulosa es la de las toallitas húmedas, que posee elementos especiales en su composición para mantenerse suave al tacto y a la vez absorber el gel que hace que huela tan bien y limpie las cosas a su contacto.

Pues bien, otro tipo de celulosa, muy distinta, es la que conforma el papel higiénico, cuyas características especiales hacen que este papel sea el único que puede disolverse al contacto con el agua. Un experimento que podemos hacer es llenar de agua varios vasos e introducir en cada uno de ellos un papel de folio, una toallita húmeda y una bola de papel higiénico. Al cabo de unos segundos removemos y podremos observar que sólo se disuelve el papel higiénico.

También llama la atención el hecho de que las toallitas no son un producto nuevo, llevan entre nosotros muchos años y lo que antes considerábamos “toallitas de bebé” ahora también las usamos los adultos para todo tipo de ocasiones. Incluso hoy en día existen toallitas “biodegradables” que pueden llevar a equívoco y provocar que alguien las tire al inodoro, provocando que se acumulen sus tejidos en las tuberías y el inminente fallo de éstas.

Puede que una única toallita no cause un desastre, pero debemos evitar a toda costa este hábito destructivo para nuestras tuberías y el medio ambiente colocando, por ejemplo, una papelera al lado del inodoro y educando a todos los usuarios sobre cómo hacer las cosas bien.

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